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El relevo en la Fiscalía: dos estilos, dos épocas

Su llegada representa un giro, el de una fiscalía aislada y rígida, a una más conectada con el gobierno y con agendas sociales específicas

La salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República no sólo marca el fin de un ciclo institucional, sino representa una forma de entender la justicia, una lógica construida desde la jerarquía, el sigilo y el expediente como instrumento de poder.

Por otro lado, la llegada de Ernestina Godoy abre la puerta a un modelo completamente distinto. Más político, más social y, sobre todo, más alineado con el proyecto de transformación de la 4T. Gertz Godoy representan dos generaciones, dos trayectorias y dos visiones sobre lo que debe ser un fiscal.

Con Gertz Manero se encarnó la figura clásica del operador jurídico de élite, con una formación académica impecable y décadas de trabajo en puestos federales. Su estilo fue de otra época, muy parecido a los gobiernos del viejo PRI: rígido, hermético y misterioso.

Su autoridad se basó en la tradición, no en la empatía; en la estructura, no en la calle. Bajo su mando, la FGR funcionó como un órgano que privilegiaba las grandes causas, las investigaciones de alto impacto y el control estricto de la información.

Pero su legado quedó marcado por episodios personales controvertidos que dañaron su imagen y crearon la percepción de falta de imparcialidad en su gestión. Al final, su renuncia pareció más un cierre inevitable que una decisión voluntaria.

Godoy, en contraste, llega desde otro lugar. Su carrera no se forjó en la élite jurídica federal, sino en el terreno político, social y legislativo de la CDMX. Con el paso de los años se convirtió en una operadora jurídica de confianza dentro de Morena, y su gestión en la capital estuvo marcada por dos ejes. Por un lado el fortalecimiento de investigaciones de delitos de género y una profunda cercanía con el gobierno. Su perfil es menos técnico y mucho más político. Entiende el contexto, la importancia de comunicar y el rol que hoy juega la justicia en la opinión pública.

Sus críticos la acusan de ser demasiado cercana al poder; sus defensores, de tener un enfoque más humano y moderno de la procuración de justicia. Ambas pueden ser ciertas. Lo innegable es que su llegada representa un giro, el de una fiscalía aislada y rígida, a una más conectada con el gobierno y con agendas sociales específicas.

La transición de Gertz a Godoy es un parteaguas. No se trata solo de quién ocupa el despacho, sino del modelo de fiscalía que el país tendrá en los próximos años.

Con Gertz, México tuvo una FGR lenta, a veces temida y siempre distante. Con Godoy, México podría ver una fiscalía más política, más reactiva a la coyuntura, con mayor prioridad en temas sociales y con una lectura más estratégica del poder.

En un país donde la justicia siempre ha sido territorio de disputa, el relevo anuncia un reacomodo institucional. El verdadero debate no es si este cambio es bueno o malo, sino si logrará lo que más importa: una fiscalía eficaz, confiable y realmente autónoma. En ese punto, la nueva fiscalía tendrá que demostrar si puede generar mayor justicia en un país que lo exige todos los días.

Madruguetes

FIL, pluris polémicos

La edición 2025 de la FIL de Guadalajara sigue encendida. Ayer fue el magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Felipe de la Mata Pizaña, quien durante la presentación de su libro “Entre la Constitución y la campaña mediática. Asignación de diputaciones en México en 2024 y sentencia SUP-REC-3505/2024”, lanzó duros dardos a las ex autoridades electorales, a quienes responsabilizó de orquestar una campaña de desinformación desde medios de comunicación para crear un falso debate sobre la proporcionalidad de las diputaciones plurinominales, a través de narrativas falaces sobre una sobrerrepresentación inconstitucional coalicionada, cuando sabían que el límite es por partido individual. Poco se guardó el también académico de la UNAM, quien afirmó que esta sentencia dotó al TEPJF de cabal legitimidad a pesar de los intentos por minar su credibilidad.

Riesgo latente por violencia digital

El uso sin regulación de la inteligencia artificial deja expuestas a millones de niñas, adolescentes y mujeres a nuevas formas de violencia digital. Las cifras globales son alarmantes: el 95% del contenido manipulado corresponde a pornografía no consentida y el 99% de las víctimas son mujeres. Especialistas en tecnología, como Claudia Rincón, advierten que herramientas como los deepfakes no sólo distorsionan identidades, sino que generan daños que trascienden el entorno digital. Las consecuencias son devastadoras, empleos perdidos, rupturas familiares, estigmatización social y afectaciones emocionales que se agravan ante la ausencia de respuestas institucionales claras. La falta de regulaciones efectivas permite que estos ataques se multipliquen y que las víctimas enfrenten la violencia sin mecanismos de defensa. La tecnología avanza con rapidez, mientras los marcos legales permanecen rezagados. La regulación ya no admite demora.

POR LAURA PUENTE

COLABORADORA

LAU.PUENTEE@GMAIL.COM

TWITTER: @LAURAPUENTEEN