La propia Claudia Sheinbaum, hoy presidenta de la República, construyó una carrera académica, científica y política antes de competir y ganar en las urnas
La lucha de las mujeres por acceder al poder no empezó ayer ni nació de una concesión graciosa del Estado. Ha sido una batalla larga, desigual y muchas veces silenciosa. En México, uno de los hitos fundamentales ocurrió el 17 de octubre de 1953, cuando el presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgó el decreto que otorgó plenitud de derechos ciudadanos a las mujeres, reformando los artículos 34 y 115 de la Constitución, para que pudieran votar y ser votadas. Ese avance no fue producto de cuotas ni imposiciones, sino de décadas de presión social, organización y exigencia política de mujeres que reclamaban igualdad jurídica y política.
A partir de ahí, muchas mujeres han llegado a los más altos cargos por méritos propios, no por decreto.
La propia Claudia Sheinbaum, hoy presidenta de la República, construyó una carrera académica, científica y política antes de competir y ganar en las urnas. Ahí está también Rosa Icela Rodríguez, exsecretaria de Seguridad, titular de Segob, y una de las mujeres más capaces del servicio
público; Luisa María Alcalde fue secretaria de Gobernación y cuenta una trayectoria de luchas sociales que la impulsaron en Morena; además de Citlalli Hernández, titular de la Secretaría de la Mujer, una compañera de muchas batallas de la 4T. Todas tienen en común que llegaron por capacidad, trabajo y respaldo ciudadano, no porque una ley les apartara el cargo.
Por eso resulta legítimo cuestionar las llamadas “leyes esposa” o reformas que obligan a que ciertos cargos sean ocupados por mujeres en momentos específicos, sin considerar trayectorias ni contextos. Estas normas no fortalecen a la mujer; por el contrario la debilitan. Cambian la narrativa del mérito por la de la imposición y colocan una sombra permanente sobre quienes resultan beneficiadas, como si no fueran capaces de competir en condiciones reales. La paridad es una conquista, pero la imposición es otra cosa muy distinta.
El caso de la llamada “Ley Ruth”, en San Luis Potosí, en referencia a Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, es un claro ejemplo. Lo mismo ocurre con el intento similar en Nuevo
León, donde la reforma parece diseñada a la medida para que Samuel le herede el poder a su esposa Mariana Rodríguez.
No se trata de impulsar mujeres, sino de blindar proyectos familiares y políticos usando el discurso de
género como coartada. Esa maniobra ha generado molestia real en Palacio Nacional porque exhibe una contradicción profunda entre el discurso de igualdad y la práctica del nepotismo electoral. Por ello el llamado que hizo la presidenta Sheinbaum al ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, y actual Coordinador de Política de la Presidencia, a revisar si estas reformas locales que establecen estas candidaturas obligatorias se apegan al marco constitucional.
La igualdad no se decreta por conveniencia ni se construye con trajes a la medida. Las mujeres no
necesitan leyes que les “regalen” cargos, sino reglas parejas, competencia real y reconocimiento a su capacidad. Convertir la paridad en instrumento de imposición no es un avance; es un retroceso que termina dañando justo aquello que dice defender. La historia demuestra que cuando las mujeres llegan por mérito, nadie las cuestiona. Cuando llegan por imposición, el costo lo pagan todas.
MADRUGUETES
“Litros con Causa”
Durante 2025, el Grupo gasolinero mexicano que pertenece al grupo FEMSA, OXXO GAS, a través de su iniciativa “Litros con Causa” donó más de 30 mil litros de gasolina, equivalentes a cerca de 756 mil pesos, instituciones civiles como instituciones como la Cruz Roja Mexicana en distintas entidades, la Federación Mexicana de Diabetes y Fundación PAME en Nuevo León, Chihuahua, Jalisco y Guanajuato, que sin duda fueron de gran ayuda para la operación de organizaciones clave en salud, atención a emergencias y apoyo a poblaciones vulnerables, con un impacto que alcanzó a más de 75 mil personas. Más allá del monto, es alentador el mensaje para el sector empresarial de que la movilidad es un habilitador crítico del desarrollo comunitario y, cuando se integra de forma inteligente a la estrategia de sostenibilidad, permite que las compañías amplíen su impacto, fortalezcan su reputación y contribuyan de manera tangible al bienestar de las comunidades donde operan. Enhorabuena.
Madurez operativa en Hidalgo
La Terminal Intermodal Logística de Hidalgo (TILH), operada por Hutchison Ports, que en México, América Latina y el Caribe lleva Jorge Magno Lecona, cerró 2025 con un récord de 100 mil TEUs movilizados, cifra que marca un punto de inflexión para esta instalación terrestre ubicada a 50 kilómetros de la Ciudad de México. Aunque su escala aún es menor comparada con terminales portuarias como Manzanillo o Veracruz, el crecimiento de TILH refleja el avance de plataformas logísticas interiores como complemento al sistema de transporte marítimo. Con 53 hectáreas en operación y más de 130 destinadas a desarrollo logístico e industrial, su ubicación en el centro del país y su conexión con redes ferroviarias y carreteras la posicionan como un eslabón funcional en la redistribución de carga. El desafío a futuro será mantener esta tendencia y definir su rol dentro del ecosistema intermodal sin depender exclusivamente del desahogo portuario.
POR LAURA PUENTE
COLABORADORA
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TWITTER: @LAURAPUENTEEN

